4 noviembre (Nuestro Andar Diario) Yo quiero de eso

 

13 Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres.

14 Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder.

15 Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa.

16 Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.

Mateo 5:13-16

 

Hace años, una manera popular de anunciar cosas era por medio de unas tablas «sándwich». Se contrataba a alguien para que caminara por la calle con carteles del tamaño de una persona que se colgaban por el frente y por detrás. Hoy, una manera más popular es un calcomanía en el parachoques del auto, o un mensaje impreso sobre una camiseta. Esas pueden ser formas hasta de anunciar tu fe.

Sin embargo, el «anuncio» que mejor resultado da es la evidencia del Espíritu Santo en la vida de un creyente. Cuando la gente vea la vida transformada de un gozoso seguidor de Jesús, muchos dirán: «Yo quiero de eso.»

El propósito de un anuncio es captar la atención de la gente y convencerla de que tienen que tener algo. Jesús usó la mejor forma de todas de llamar la atención. Por medio de los milagros que hizo, autenticó quién era. «Creedme que yo estoy en el Padre, y el Padre en mí; y si no, creed por las obras mismas» (Juan 14:11). En otras palabras, «creedme por lo que veis con vuestros propios ojos».

Hoy día, Dios usa a su pueblo para mostrar al mundo qué es una vida transformada. Si estás siguiendo a Jesús y andando en el Espíritu todos los días, tu vida lo va a demostrar. Eres el tipo de «anuncio» para el reino que Él desea, el que hace que la gente se pregunte: «¿Por qué eres diferente?» ¿Por qué vives de la manera en que vives?» «¿Cómo puedes estar tan alegre después de que te han herido tanto?»

¡Qué oportunidad para dar la razón del gozo y la esperanza que ¡enes! (1 Pedro 3:15), cuando puedes decir: «No soy yo. Es Jesús viviendo en mí.»

No vas a necesitar una tabla «sándwich», una calcomanía ni una camiseta. La manera en que vives demuestra la clase de «cliente satisfecho» que eres. Deja que la luz de tu vida brille, para que la gente vea tus buenas obras y miren al Padre que está en los cielos (Mateo 5:16).

En resumidas cuentas: presenta a Jesús dejando que la gente lo vea en ti.

 

Destino

¿De qué forma es mi vida diferente de la de mis amigos que no conocen a Dios? • ¿Alguna vez alguien me ha preguntado por qué soy diferente? ¿Cómo contesté la pregunta?

 

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