5 diciembre (Nuestro Andar Diario 2) La ballena se volteó

Jehová respondió a Moisés: Ahora verás lo que yo haré a Faraón; porque con mano fuerte los dejará ir, y con mano fuerte los echará de su tierra.

Habló todavía Dios a Moisés, y le dijo: Yo soy JEHOVÁ.

Y aparecí a Abraham, a Isaac y a Jacob como Dios Omnipotente, mas en mi nombre JEHOVÁ no me di a conocer a ellos.

También establecí mi pacto con ellos, de darles la tierra de Canaán, la tierra en que fueron forasteros, y en la cual habitaron.

Asimismo yo he oído el gemido de los hijos de Israel, a quienes hacen servir los egipcios, y me he acordado de mi pacto.

Por tanto, dirás a los hijos de Israel: Yo soy JEHOVÁ; y yo os sacaré de debajo de las tareas pesadas de Egipto, y os libraré de su servidumbre, y os redimiré con brazo extendido, y con juicios grandes;

y os tomaré por mi pueblo y seré vuestro Dios; y vosotros sabréis que yo soy Jehová vuestro Dios, que os sacó de debajo de las tareas pesadas de Egipto.

Y os meteré en la tierra por la cual alcé mi mano jurando que la daría a Abraham, a Isaac y a Jacob; y yo os la daré por heredad. Yo JEHOVÁ.

Éxodo 6:1-8

 

Aunque no lo creas, Moby Dick no fue un exitazo cuando se publicó por primera vez en 1851. La ahora clásica obra de la literatura estadounidense y su ballena blanca fueron un estrepitoso fracaso. Pero eso no desalentó al autor de escribir. Herman Melville siguió escribiendo novelas, historias cortas y poesía hasta su muerte. Y la búsqueda oceánica del capitán Acab para vengarse se convirtió en lectura obligada para muchos estudiantes.

Melville no permitió que el fracaso le impidiera mantener su pasión por la escritura. Y el aparente fracaso de Dios no impidió a Moisés seguir confiando en Él.

¿Un fracaso de Dios? No, Dios no fracasó. Pero puede que se haya visto así cuando, después de varias plagas horribles, el faraón todavía no había dejado que el pueblo de Dios se fuera… tal y como Dios había dicho a Moisés que lo haría (Éxodo 6:1). Desde la segunda hasta la décima plaga, todas llegaron justo a tiempo a medida que Dios mostraba su imponente poder. A Moisés le correspondía confiar en Él y obedecerlo, aun cuando toda la operación de rescate pareciera un gran y estrepitoso fracaso.

Algunas veces parece que Dios se hubiera olvidado de nosotros, o que nos está llevando por el camino equivocado. Aun cuando estamos confiando en Él y le estamos pidiendo que nos guíe, tenemos fracasos. Tenemos decepciones. Y algunas veces nuestros esfuerzos por hacer lo correcto se estrellan a nuestro alrededor. ¿Significa eso que Dios ha fracasado? Escucha lo que dijo Moisés luego de que su pueblo fuera rescatado de Egipto y guiado a salvo a través del mar Rojo:

Mi fortaleza y mi canción es el SEÑOR, y ha sido para mí salvación; éste es mi Dios, y le glorificaré, . . . .  En tu misericordia has guiado al pueblo que has redimido; con tu poder los has guiado a tu santa morada (Éxodo 15:2,13).

Sigue el camino. Sigue confiando. Sigue obedeciendo. Dios sigue guiando. Puede que no parezca estar dando resultado, pero no te rindas. Los fracasos estrepitosos no necesariamente son fracasos.

En resumidas cuentas: los fracasos estrepitosos de la vida no son errores de Dios.

Destino

¿Alguna vez siento como si Dios estuviera cometiendo errores en mi vida? ¿Por qué? • ¿Por qué es tan difícil confiar en Dios? • ¿Qué puedo hacer para seguir, confiar y obedecer mejor a Dios?

 

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