Exceso de confianza

Éxodo 17:6

He aquí que yo estaré delante de ti allí sobre la peña en Horeb; y golpearás la peña, y saldrán de ella aguas, y beberá el pueblo. Y Moisés lo hizo así en presencia de los ancianos de Israel.

Números 20:11

Entonces alzó Moisés su mano y golpeó la peña con su vara dos veces; y salieron muchas aguas, y bebió la congregación, y sus bestias.

 

El exceso de confianza nos puede traer consecuencias:

Un mosquito se acercó a un león y le dijo:

— No te temo, y además, no eres más fuerte que yo. Si crees lo contrario, demuéstramelo. ¿Que arañas con tus garras y muerdes con tus dientes? ¡Eso también lo hace una mujer defendiéndose de un ladrón! Yo soy más fuerte que tú, y si quieres, ahora mismo te desafío a combate.

Y haciendo sonar su zumbido, cayó el mosquito sobre el león, picándole repetidamente alrededor de la nariz, donde no tiene pelo.

El león empezó a arañarse con sus propias garras, hasta que renunció al combate. El mosquito victorioso hizo sonar de nuevo su zumbido; y sin darse cuenta, de tanta alegría, fue a enredarse en una tela de araña.

Al tiempo que era devorado por la araña, se lamentaba de que él, que luchaba contra los más poderosos venciéndolos, fuese a perecer a manos de un insignificante animal, la araña.

 

Moisés fue escogido para dar libertad a su pueblo, cundo esto sucedió, en la travesía en el desierto hubo muchas murmuraciones y por supuesto esto lo supo Dios.

Había que dar agua al pueblo, pero Dios lo haría de dos formas diferentes, es decir, obtener el mismo resultado de forma diferente. La primera golpeando y la segunda hablando.

La acción tomada por Moisés fue golpeando la Roca en ambas ocasiones, la emoción, el enojo, la falta de concentración o el exceso de confianza a lo mejor fue lo que lo orilló a tomar esa acción, ¿se obtuvo el resultado esperado? si, en este caso muchos de nosotros hacemos lo correcto de la forma incorrecta, claro que esta acción provocó el no entrar en la tierra prometida.

Imaginemos la Escena, ¿Qué harían en estos casos?, pueden ser muchos escenarios, uno de ellos puede ser el no poner atención a las instrucciones que se nos dan. A lo mejor al haber pasado una experiencia similar Moisés consideró que se debía hacer de esa manera. Inclusive podemos notar que habló de más Moisés al pueblo desquitando su enojo que también puede ser otro factor que pudo afectar en la decisión de golpear y no hablar a la peña.

Para pensar:

El hecho de sentirnos respaldados no quiere decir que debamos hacer las cosas a nuestro parecer, Jesucristo por el simple hecho de ser el hijo de Dios siempre obedeció y siguió las instrucciones de su padre.

¿Qué papel juegan mis emociones para la toma de decisiones en mi vida? ¿estoy concentrado en las instrucciones que se me dan?

Eclesiastés 11

5 Como tú no sabes cuál es el camino del viento, o cómo crecen los huesos en el vientre de la mujer encinta, así ignoras la obra de Dios, el cual hace todas las cosas.

 

 

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