Lo que no conoces te puede hacer daño

Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz. 2 Corintios 11:14

 

Quiero iniciar con una pregunta ¿Cuál es su punto ciego?

En todo ojo humano hay un punto ciego debido a que hay una zona de la retina en la que no hay células sensibles a la luz. Esto se traduce en que siempre ante nosotros hay una parte del espacio que no vemos.

Tuve la oportunidad hoy por la mañana de presenciar un choque entre un camión de pasajeros y un carro compacto, bajo mi perspectiva el que tuvo la culpa fue el conductor del auto compacto por tratar de ganar lugar y adelantarse al camión ponerse en una zona donde el chofer no tuvo oportunidad de verlo y evitar pegarle. Por lógica el que reclamaba era el del auto compacto.

Espiritualmente hablando, Satanás trabaja con astucia, se aprovecha de esos puntos en los cuales por falta de conocimiento son los que nos pueden más daño. El apóstol pablo expresó “Pero temo que como la serpiente con su astucia engañó a Eva, vuestros sentidos sean de alguna manera extraviados de la sincera fidelidad a Cristo (2 Corintios 11:3).

Recordemos que andamos por fe y no por vista, pero muchas veces le damos más importancia a la vista que a la fe, esto es porque nos separamos de la relación con Dios y esto provoca que las circunstancias no nos permitan ver de la manera correcta creando satanás un punto ciego para caer en sus redes.

Punto importante de este choque que presencié es que el conductor del auto compacto se metió en el camino de conductor del camión de pasajeros. De igual manera cosa diferente es que nosotros nos metamos a los terrenos de Satanás sin medir las consecuencias y sin las debidas precauciones.

 

Para Pensar:

La palabra de Dios dice que no ignoramos las maquinaciones de satanás (2 Cor. 2:11), de esta manera conociendo como trabaja no deberíamos de enredarnos en sus engaños. trabajemos en conocer cuáles son nuestros puntos débiles y si ya lo sabemos no hagamos como si no lo supiéramos ya que tendremos consecuencias que nos enredaran en los lazos del enemigo de nuestras almas.

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